La lista negra: 13 alimentos a evitar y por qué

Publicado el 6 de Junio de 2013
11 comentarios

La lista negra: 13 alimentos a evitar y por qué

“Si el mal supiera lo que puede causar
tendría vergüenza de sí mismo”.

Mejor lo que eliminas de la dieta que lo que incluyes en ella
Si se trata de mejorar la salud, se obtiene una enorme mejoría cuando se excluyen los alimentos muertos y desvitalizados de la dieta, antes que cuando se introducen alimentos vivos o vitales, si no se han descartado previamente los anteriores. Los que conviene eliminar con mayor urgencia son:

1. Ahumados. El humo que se utiliza para ahumar los alimentos contiene sustancias potencialmente carcinógenas.

2. Alcohol excepto vino tinto (moderadamente). El alcohol puede ocasionar inflamación, úlceras y cáncer de los intestinos y el colon. El páncreas puede inflamarse y liberar enzimas digestivas que lo atacan. Igual pasa con las células hepáticas.

El alcohol también interfiere con la capacidad del cuerpo de absorber el calcio, disminuye la resistencia a las infecciones pulmonares, da lugar a un ritmo cardiaco irregular y un movimiento irregular del corazón, e inhibe la producción de glóbulos rojos y blancos, entre otros efectos.

3. Azúcar. Es un potente antinutriente que acidifica el organismo y disminuye el sistema inmune, haciéndolo vulnerable a cualquier patología, especialmente vírica, bacteriana o de tipo autoinmune.

El azúcar blanco, que es el azúcar refinado formado por una molécula de glucosa y otra de fructosa, se obtiene por un proceso químico a partir de la remolacha o de la caña.

Tras su ingesta aumentan los nieles en sangre de una hormona que se llama insulina. La insulina es la llave necesaria para que las células abran su puerta a la glucosa. La glucosa es una molécula que suministra energía de acción inmediata, que se gasta en primer lugar. Si hay más glucosa de la necesaria, se almacena en el hígado y en los músculos hasta un cierto nivel tras el cual se transforma en grasa y pasa como reservorio de energía al tejido adiposo.

La insulina crea en el cerebro el mismo estado placentero de euforia y evasión que el alcohol en alcohólicos. Por ello nos hacemos adictos al azúcar, que más que un alimento es una droga. Y lo es tanto para nosotros como para los hongos y las levaduras que viven en nuestro organismo, que se alimentan de ella.

El azúcar es un anti-nutriente, es decir, un antagonista que impide la absorción de otros nutrientes, como el calcio.

Por ello está implicado en caries, alcoholismo, obesidad, diabetes, artritis, asma, hiperactividad, cáncer, hipoglucemia, venas varicosas, osteoporosis, depresión, dolores de cabeza, etc.

4. Bebidas carbonatadas. Acidifican el ph del organismo. Además suelen azucararse, con lo que se potencia su efecto nocivo. Pueden beberse aguas carbonatadas caseras realizadas añadiendo a 1 litro de agua una cucharada sopera de bicarbonato de sodio y otra de zumo de limón. Estas aguas caseras alcalinizan el ph.

5. Café y té negro. Aparte de ser tóxicos actúan como antinutrientes impidiendo la asimilación del hierro y el calcio. La principal consecuencia negativa para la salud es que acidifican el ph del organismo, favoreciendo así la desmineralización.

Se considera un consumo excesivo de café la toma de más de 4 tazas al día. Como sucedáneos disponemos de la achicoria, la malta, la raíz de diente de león, la cebada tostada y la algarroba.

6. Carne de ave o de res. Es un producto en estado de descomposición que produce putrefacción en el intestino y promueve una flora intestinal patógena. No contiene fibra y es rica en grasas saturadas. Si no es ecológica, también es rica en antibióticos, hormonas artificiales y pesticidas.

7. Embutido. El peor producto animal para la salud es el embutido. Limita su consumo, pues no sólo lleva todas las desventajas de los productos cárnicos (hormonas, ausencia de fibra, grasa saturada, exceso de sal refinada), sino que además en el proceso de manufacturado se le añaden aditivos artificiales con efectos cancerígenos probados, como nitritos, nitratos y polifosfato de sodio.

8. Frituras. Las altas temperaturas de las frituras (hasta 300ºC) unidas a la reutilización de los aceites vegetales, generan sustancias potencialmente cancerígenas (acroleínas), amén de resultar alimentos pesados y difíciles de digerir.

9. Grasa vegetal hidrogenada o parcialmente hidrogenada. Existen dos tipos de hidrogenación, la completa y la parcial.

En la hidrogenación parcial, el producto final contiene usualmente grandes cantidades de ácidos grasos trans, que aumentan la concentración de lipoproteínas de baja densidad (LDL) en la sangre y disminuyen las lipoproteínas de alta densidad (HDL, responsables de transportar lo que llamamos el “colesterol bueno”), provocando un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Estos ácidos grasos pueden ser particularmente peligrosos para el corazón y se asocian con el mayor riesgo de desarrollo de algunos cánceres.

En la hidrogenación completa, la grasa totalmente hidrogenada está formada únicamente por ácidos grasos saturados y, por tanto, no contiene grasas trans.

10. Leche y queso. Los lácteos tienen un alto contenido en antígenos, que nos hacen más vulnerables a las infecciones y a las enfermedades directamente relacionadas con nuestro sistema inmune. Según menciona el Dr. Campbell en “The China Study”, la proteína animal de los productos lácteos, contribuye al desarrollo de un medio ácido adecuado para el desarrollo de células cancerosas y tumores.

11. Sal refinada. El proceso de refinamiento proporciona unos granos de sal de color blanco que suele atraer al consumidor, sin embargo se puede decir que consta de casi de una proporción pura de un compuesto químico llamado cloruro sódico (99,9%) a expensas de su contenido mineral. Es un alimento que no aporta nada salvo un aumento en la presión arterial.

12. Tabaco. Aquí creo que no hace falta explicar mucho.

13. Trigo, en forma de harina en pan, bollería, galletas, pasta italiana. La harina blanca refinada casi no contiene minerales ni vitaminas. Al refinar la harina se prescinde de la mitad de los ácidos grasos insaturados y del calcio, del 80 % del hierro, del 50-80 % de la vitamina B, prácticamente toda la vitamina E, del 70 % del fósforo, del 98 % del magnesio, etc, resultando la harina blanca casi puro almidón. El consumo de harinas refinadas aumenta los niveles de insulina. Esto en poco tiempo puede causar resistencia a la insulina, y después diabetes.

Durante generaciones se nos ha convencido de que el trigo es un alimento saludable, pues es un cultivo eficiente, con el que se puede alimentar a mucha gente. Sin embargo, cuando se toma trigo refinado, en forma de pan, pasta, pizza, galletas, bollería… aumenta la glucosa en sangre y aparecen las ansias de comer éste y otros azúcares simples.

El trigo acidifica el organismo por su contenido en ácido fítico. Para neutralizar el exceso de acidificación y mantener el ph de la sangre, se utilizan las reservas alcalinas del organismo: el calcio de los huesos y de los dientes.

Por eso, aunque de forma indirecta, el trigo produce descalcificación, cuya consecuencia es la osteoporosis y las caries.

Aunque el trigo contiene muchos nutrientes, eso no significa que sea beneficioso para nosotros; de hecho el consumo de trigo se ha relacionado con enfermedades autoinmunes, artritis reumatoide, hipotiroidismo y erupciones cutáneas; y en cuanto a número de enfermedades (físicas y mentales) con las que se le relaciona, se sitúa en segundo lugar (después de la leche).

El trigo contiene 15 opiáceos similares a la morfina, que además de ser adictivos porque generan actividad de las endorfinas, estimulan el apetito e interfieren con la química cerebral normal.

El trigo que se consume hoy en día está muy procesado, hibridado y manipulado genéticamente, hasta el extremo que el organismo humano no lo reconoce como un alimento real, es decir, se ha convertido en un alimento tóxico y después de su consumo se produce leucocitosis posprandial.

 

Lo que uno come puede ser la mejor medicina o el peor veneno.

Pero la mayoría de los humanos no se plantean la relación entre salud y comida (curiosamente, gran mayoría de los profesionales de la salud, como los médicos –salvo algunos orientados a la medicina natural–, que no tienen ninguna asignatura de nutrición en la carrera de medicina) y si lo que comen está muy procesado, como los lácteos pasteurizados, las carnes envasadas o las grasas hidrogenadas.

Está claro que necesitamos comer, pero no necesitamos comer ni azúcar blanca ni harinas refinadas. Por el contrario disponemos de un montón de opciones saludables, que además no se relacionan con una dependencia física.

La escasa conexión entre alimentación y salud que existe entre el sector médico queda patente en la comida de los hospitales.

Existe una medicina mucho más económica y natural que es la propia sabiduría original que muestran los animales en la naturaleza.

Esta medicina utiliza los recursos que la naturaleza pone gratuitamente al servicio de todos: El agua, el sol, la tierra, el agua de mar, el descanso y el reposo o el ayuno.

Comentarios

http://curaaladiabetes.com/
Publicado el 14 de Agosto de 2013
Genial la paginaMe puedo comunicar contigo por algun medio? tengo algunas preguntas respecto a este tema, es par aun tabajo de la universidad y quizas me puedas ayudar.Saludos!
Natalia
Publicado el 11 de Marzo de 2015
Hola... tengo una duda, en términos de trigo, se puede comer preparado artesanalmente para veganos? Gracias,
Ana Moreno Morenini
Publicado el 11 de Marzo de 2015
Hola Natalia El pan de trigo artesano es un alimento vegano pero no por ello saludable para todos. El trigo contiene gluten y, aunque sea artesano, hay personas a quienes el gluten les sienta mal. Se trata de los celíacos, los que presentan sensibilidad al gluten no celiaca o los intolerantes al gluten. Un abrazo, Ana
Rebeca
Publicado el 27 de Enero de 2016
Hola Ana! Nada de alcohol excepto vino tinto moderadamente....tampoco cerveza aun siendo de fabricación casera? Gracias
Ana Moreno
Publicado el 28 de Enero de 2016
Hola Rebeca Mejor que no, porque la cerveza contiene gluten. Un abrazo
Pepe
Publicado el 12 de Febrero de 2016
Quieres decir que la grasa parcialmente hidrogenada es más perjudicial que la grasa hidrogenada???
Julia
Publicado el 22 de Febrero de 2016
Y que se puede comer que no sean semillas ni nada de esas cosas? Comida real que propuestas hay.
Ana Moreno
Publicado el 22 de Febrero de 2016
jaja semillas no te parece real? Pues el arroz, los garbanzos, etc son semillas! Un abrazo
Noelia
Publicado el 10 de Enero de 2017
Hola Ana! Desde hace año y medio soy vegetariana. Antes de eso comía mucha carne y pan, y me salía la sangre ácida en las analíticas. Siempre estaba enferma de faringitis, infección de orina, hongos... Desde que soy vegetariana he alcalinizado mi organismo y puedo decir que no he tenido ni un triste catarro! Además, gracias a tu libro he aprendido cosas nuevas y las estoy aplicando a mi vida con grandes resultados :) muchas gracias por aportar tus conocimientos!
natalia
Publicado el 16 de Junio de 2017
Excelente material. Finalmente, cada cual sabrá si vive para comer o come para vivir,...Gracias!!
Ana Moreno
Publicado el 19 de Junio de 2017
Querida Natalia, Lo dices todo en una sola frase :) Un abrazo Ana

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